miércoles, 9 de enero de 2013

Dispersan a tiros haitianos que intentaron cruzar frontera




DAJABON- Un grupo de haitianos indocumentados fue dispersado tiros por  las autoriddes de Haití cuando intentó cruzar la frontera por el río Masacre hacia suelo dominicano desde el poblado de Juana Méndez, zona limítrofe con este municipio.


Entretanto, tropas del Cuerpo Especializado de Seguridad Fronteriza (Cesfront) establecieron un cordón de seguridad en el sector La Bomba de esta ciudad por donde pretendían ingresar los extranjeros.

También en el sector Zona Franca de Juana Mendez, policías haitianos realizan disparos constantemente para evitar que la multitud, desesperada, ingrese a la zona dominicana.

De su lado, el general Santo Domingo Guerrero Clase dijo que la situación de este lado de la frontera está bajo control y espera que las autoridades de Migración lleguen a un acuerdo con el sacerdote Regino Martínez.

Sostuvo que las fuerzas conjuntas tomaron el control del destacamento militar del sector la Bomba donde existen debilidades en esta parte de la frontera.

Actualmente por una pequeña puerta ingresan a territorio dominicano los haitianos debidamente documentados con sus pasaportes visados.

Desde el pasado domingo más de mil haitianos indocumentados se encuentran varados en Juana Méndez, luego que la Dirección General de Migración impidiera  su ingreso al país, lo cual ha generado tensión en la frontera.

Medina se reúne con embajador de Haití, el director de Migración y el ministro de las FFAA EL ENCUENTRO BUSCARÍA UNA SLAIDA AL CONFLICTO EN LA FRONTERA; INICIÓ ALREDEDOR DE LAS 10:10 AM Y CONCLUYÓ UNA HORA DESPUÉS

Listin Diario
Viviano de León
Santo Domingo
El presidente Danilo Medina se reunió hoy en su despacho con el embajador de Haití en el país, Fritz Cineas, el Director de Migración, José Ricardo Taveras y el ministro de las Fuerzas Armados, almirante Sigfrido Pared Pérez.
El encuentro incidió alrededor de las 10:10 de la mañana y concluyó una hora después.  A la reunión nos se permitió el acceso ni siquiera de la prensa oficial ni se informó a los periodistas, de manera oficial, sobre el  mismo.
La reunión se da en medio de la situación que se viven en la frontera dominico-haitiana, en la zona de Dajabón,  donde el padre Regino Martínez se ha amotinado demandando que se permita la entrada de los haitianos que  fueron a su país a pasar las navidades y que trabajan en distintos lugares, pero que no tienen el visado correspondiente.
En tanto que la Dirección de Migración mantiene la posición de que, si no tienen sus documentaciones, los extranjeros no pueden entrar al país.

CONFLICTO EN FRONTERA Evacuan empleados de consulado dominicano en Haití como medida de seguridad

UNA TURBA DE HAITIANOS SE PRESENTÓ EN EL LUGAR ADVIRTIÉNDOLES QUE ABANDONARAN LA SEDE, DE LO CONTRARIO LO HARÍAN ELLOS A LA FUERZA

Ricardo Santana y William Estévez
Dajabón
El personal del consulado dominicano en Juana Méndez, Haití, fue evacuado hoy por la Policía Nacional Haitiana luego de que una turba de haitianos se presentaran allí advirtiéndoles que abandonaran la sede, de lo contrario lo harían ellos a la fuerza.
Una fuente del consulado dijo que se evacuó a los empleados como medida de seguridad y que los mismos fueron sacados por el área donde está ubicada la zona franca de Juana Méndez.
También circuló  el rumor de que la turba apedreó el consulado, sin embargo la misma fuente negó estas versiones y dijo que sólo fue una persona que, en medio del tumulto, lanzó un objeto cerca del consulado.
La situación continúa tensa en la frontera dominico-haitiana de Dajabón.
Mientras el padre Regino Martínez, quien preside la fundación Solidaridad Fronteriza, dijo que mantendrá firme su posición hasta que las autoridades de Migración permitan el ingreso de mil 80 haitianos que según él, entraron el pasado diciembre a Haití procedentes de República Dominicana.
Señaló que esto ocurrió luego de que se elaborara un listado de estas personas con las autoridades migratorias.
Sin embargo, indicó que de esta cantidad, en Haití quedan menos de 700 porque la mayoría ya han retornado al país por otras vías, e incluso se encuentran en los lugares donde residen en República Dominicna.
Mientas que el presidente de la Asociación de Comerciantes de Dajabón, Abigail Bueno, señaló que el mercado mueve entre 50 y 60 millones de pesos los lunes y viernes, y que dejó de percibir esta cantidad el pasado lunes, lo que según dijo, ha constituido un impacto demoledor para Dajabón, el cual depende de ese mercado.
Bueno indicó que si no hay una solución a esta situación, en en ese poblado habrá problemas serios “porque no solo los comerciantes están siendo afectados, sino todos los sectores”.
Dijo que no es justo que por una “ilegalidad” del padre Martínez, se paralice la economía de un pueblo.
Diario Libre.

EN GINEBRA MSF critica la debilidad del sistema de salud en Haití a tres años del sismo CULPÓ DE LA LENTITUD DEL PROCESO DE TRANSICIÓN A LA FRAGILIDAD DE LAS INSTITUCIONES LOCALES

EFE
Ginebra
Listin Diario 9 de enero
La organización no gubernamental Médicos Sin Fronteras (MSF) denunció hoy la debilidad del sistema sanitario de Haití tres años después del seísmo y culpó de la lentitud del proceso de transición a la fragilidad de las instituciones locales.
La organización también señaló como responsables de esta lenta transición "a las promesas no cumplidas por los donantes y a una falta de prioridades establecidas por el Gobierno y la comunidad internacional", según expresó en un comunicado el jefe de la misión de MSF en Haití, Joan Arnan.
Médicos Sin Fronteras dirige actualmente cuatro hospitales que han sido construidos para reemplazar las estructuras improvisadas que la organización médica puso en marcha tras el terremoto que arrasó la ciudad el 12 de enero de 2010 y que dejó en ruinas o gravemente dañados a la mayoría de los hospitales de la zona.
"Sin embargo, la perspectiva de que las actividades de MSF sean retomadas por las autoridades queda aún lejos", critica el comunicado.
Por otro lado, MSF también manifestó su rechazo a una deficiente respuesta por parte de las autoridades a la epidemia de cólera que comenzó en Haití meses después de la catástrofe.
"La intervención contra el cólera no ha sido correctamente integrada en las escasas estructuras de sanidad pública existentes", explicó Arnan.
Esta ineficacia ante el brote del 2010 y otros a lo largo de estos tres años demuestra el retraso de la mejora del sistema sanitario en el país.
La organización médica trató durante el año 2012 a unas 23.000 personas con cólera y a pesar de que los casos han disminuido recientemente, atendieron unos 500 casos semanales a finales del pasado año.
"Hemos intervenido para responder a las consecuencias de la catástrofe. Desafortunadamente, después de tres años casi nada ha cambiado en la zona", declara el comunicado.

domingo, 6 de enero de 2013

Dajabón Tensión en la frontera por intento de paso de cientos de haitianos

Una fuerte tensión predomina en la frontera de Dajabón este domingo por la llegada de dos helicópteros cargados con tropas especiales de la Policía y el Ejército, para impedir que cientos de haitianos indocumentados organizados por Solidaridad Fronteriza, que preside el padre Regino Martínez, crucen al lado dominicano.
Las fuerzas especiales llegaron en los helicópteros provistos de armas largas, lanza bombas y granadas, y tomaron el control de esa zona fronteriza.
Al otro lado se encuentran amotinados centenares de haitianos que tratan de entrar a este territorio a realizar diferentes labores.
Según las autoridades de migración local, el sacerdote había solicitado a esa institución permisos para unos dos mil 30 braceros, listado del cual solo se presentaron cuatro y los demás nombres se desconocen.
Ante la negativa de las autoridades de migración, el sacerdote y los cientos de extranjeros montaron una vigilia encima del puente fronterizo amenazando con no permitir el paso para la realización del mercado de este lunes, si no son complacidas sus peticiones.
Las fuerzas de operaciones especiales comandadas por el coronel Justino Rodríguez, fueron desplegadas en ambos lados de la puerta y el puente fronterizo, rivera del Río Masacre y algunas calles de la ciudad de Dajabón, donde reina una gran tensión la tarde de este domingo.

viernes, 4 de enero de 2013

PASAPORTES HAITIANOS EN SAN PEDRO DE MACORIS DESDE EL CENTRO DE ATENCIÓN JESUS PEREGRINO

No solamente la discriminación racial les persigue, ahora también el temor de no tener un documento de identidad que les garantice seguridad en un país al que por nacimiento no pertenecen. Esta es la situación de nacionales haitianos que residen en bateyes del municipio de Consuelo, ubicado a unos 12 kilómetros de San Pedro de Macorís, en el Este del país.
Con la discriminación se puede vivir. Ese prejuicio racial por razones de color de piel está intrínseco en la sociedad dominicana, por cuestiones históricas más que obvias. ¿Sin identidad? No, implicaría vivir en constante miedo.
Tener un pasaporte supone estar acreditado por parte de las autoridades correspondientes de un país para viajar al extranjero. El pasaporte es la identidad de estos inmigrantes, quienes lo adquieren en el Centro de Atención Jesús Peregrino, a través de la Embajada de Haití.
Aunque al escuchar la palabra pasaporte, por defecto, las personas suelen remontarse a un viaje al exterior, para inmigrantes haitianos que residen en los bateyes del municipio de Consuelo, dista mucho ese parecer. Y es que para ellos, tener un nombre y un apellido que avalen su existencia ya es suficiente.
En lo que va de año, el Centro de Atención Jesús Peregrino, ubicado en Consuelo y levantado por la Asociación Scalabriniana (Ascala) en el país, ha dotado a 2,010 nacionales haitianos de pasaporte (haitiano). A primera impresión esto significaría una esperanza de regresar al país que los vio nacer y reencontrarse después de largos años con sus familiares. Pero no es así. Sus salarios no alcanzan para bien comer y el visado conlleva un pago, que si bien no es alto para muchos, para ellos es una fortuna, sin contar el costo del pasaje ida y vuelta.
El Centro de Atención Jesús Peregrino ayuda a los inmigrantes haitianos en procesos de documentación (actas de nacimiento y pasaporte). La directora de la entidad sin fines de lucro, Idalina Bordignon, cuenta que hace 20 años trabajaban como iglesia, organizando a través de las parroquias comités que atendían las necesidades en los bateyes. Se trata de un grupo de religiosas scalabrinianas, cuya misión es ayudar a este segmento. A través de las parroquias empezaron a crear conciencia de la realidad de los bateyes, pero más adelante sintieron la necesidad de erigir un centro para atender de manera personalizada a nacionales haitianos sin documentos. Es por ello, que a sus diez años en el país optaron por levantar el centro, donde ofrecen una atención continua a los inmigrantes y, planifican proyectos a largo plazo.
Con la colaboración de la Unión Europea (UE), Justa Alegría (organización española), el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) y el Ayuntamiento de Málaga, España, -entidades que según Bordignon se sensibilizaron a raíz del terremoto de Haití en 2010- este año 2,010 nacionales haitianos fueron beneficiados de una "identidad" (pasaporte).
Aunque para algunos podría significar un alivio por razones de seguridad ante las autoridades policiales dominicana, como haitianos afirman: "El pasaporte no le sirve mucho a un haitiano aquí… pero le da mucha seguridad", expresa Bordignon. Sin dudas, más que una oportunidad de viaje a su país natal, el pasaporte para los nacionales haitianos es sinónimo de identidad y seguridad. Al menos, los pocos que han viajado "se trasladan y regresan y la policía no puede molestarlos porque tienen visa".
Bordignon narra que los haitianos sin pasaporte- porque no tienen ningún otro documento que haga constar que existen- no pueden declarar a sus hijos. Es útil para adquirir la paternidad. El pasaporte les ofrece una identidad "real". Y es que para conseguir trabajo no es de mucho provecho, o más bien no funciona. Para laborar sólo hay que estar dispuesto a ejecutar trabajos forzosos, llámese construcción o corte de caña, además de cumplir las condiciones de los empleadores, entre ellas, el paupérrimo salario quincenal que brindan.
¿Indigentes? Bueno… aquellos que viven en bateyes de Consuelo sí, pero conformes. En el último de los casos hasta felices. Esa es la sensación que se percibe cuando entras a sus viviendas y hablas con ellos. Se han adaptado a un ritmo de vida "mísero", que quizás, aunque esperan cambiarlo, son conscientes de que es muy difícil.
Para la hermana scalabriniana "esta es una región donde miles de jóvenes están destinados a ser delincuentes o analfabetos o a autosuicidarse, porque están condenados a ser mano de obra barata, todo "porque el Estado les impide un desarrollo humano profesional, digno"… "Esa gente tiene que acabar robando, limitarse a trabajos informales donde no le exijan documentación. Es muy triste, principalmente en los jóvenes que van a la caña y las mujeres que se embarazan de doce y catorce años. Entonces el tema de la documentación se va triplicando…es una realidad difícil", enfatiza con un dejo de desesperanza.
Hasta la fecha, el pasaporte para los residentes de Consuelo es una brecha a una "mejor" calidad de vida limitada a "su existencia" en este país. Bordignon cuestiona esa "calidad" de vida que llevan los haitianos en los bateyes y asegura que el pasaporte hoy día para ellos es "más un problema que una ayuda". Y es compresible que sea una traba. Estas personas no cuentan con los ingresos ni para visa y mucho menos para renovar. De hacer un primer viaje, como ha pasado con algunos como Nelson Luigen, no podrían luego costear una renovación.
Llegar a la vivienda de Nelson es toda una travesía. El camino es un pedregal, cuyos laterales son cañaverales. Ahí, justamente al final de ese sendero, se encuentra el Batey Don Juan, donde reside. Aunque el piso de la casa de este nacional haitiano de 37 años de edad está encaminado a desaparecer, las acicaladas cortinas color azul cielo disimulan a la perfección las malogradas planchas de zinc. Su casa, flanqueada por varias en la misma condición, se ve oscura y apiñada. Se desempeña como guardián de seguridad de un negocio en las cercanías del batey. Su esposa no trabaja y sus ingresos ascienden a RD8,000 al mes.
Aletargado en una silla de madera, evoca el visado que logró hace un tiempo, pero en este momento no pasa por su mente renovarlo. "Apenas me alcanza para comer", dice.
De los entrevistados, Nelson es el único a quien le entregaron el pasaporte en el 2011 y también el único que ha viajado. Sus ojos dilatados y saltones y sus fuertes músculos denotan aún la fuerza que desarrolló durante 25 años trabajando en el corte de caña. Para él, la identidad que le ha aportado el pasaporte se traduce en quietud. La vida en los bateyes de Consuelo es dura y aunque el centro significa un aliciente para las penas de los immigrantes, aún es mucho lo que esta gente necesita.
En el Batey Don Juan también vive doña Dalila Osias, quien durante dos décadas ha librado una batalla campal por la falta de recursos. Su esposo se encuentra en Bávaro "probando suerte a ver qué encuentra" y ella se dedica a cuidar a cinco de sus ocho hijos. Contraria a la de Nelson, su vivienda es espaciosa y a la cocina se puede accesar con facilidad. Dalila afirma que el pasaporte le ha dado seguridad. "Mucho beneficio el pasaporte… porque ya no tengo miedo… se habla sin miedo", dice. En viajar ni piensa porque le es "imposible" reunir el dinero.
En el batey AB-4 reside Elmase Jeune, una doméstica de 35 años, y cuya realidad pretende esconderse entre plantas de rubros, cultivos que hacen su vida más llevadera, pues su esposo trabaja sólo medio tiempo cortando caña de azúcar y los ingresos no dan abasto. Cuenta que tener identidad es bueno por los maltratos a que están expuestos -los nacionales haitianos- por parte de las autoridades policiales en RD. "No he podido ir a Haití a ver a mi familia porque no me alcanza para comer", dice con voz entrecortada y cabeza baja sosteniendo su pasaporte.
Las condiciones sórdidas de los bateyes de Consuelo se vislumbran a metros. No son dominicanos, sí seres humanos, muchos con más de 20 años aquí tratando de subsistir, o más bien, de no morir.
Bordignon sugiere que el Estado dominicano reconozca a inmigrantes con décadas trabajando en el país y cuyos hijos nacieron en RD.